La secta sinodal posee un Pedro falsificado —un falso Pedro sin Cristo— que libra la guerra contra Cristo y la Iglesia.
La secta sinodal se rebela contra Cristo.
En la secta sinodal no reina Cristo sino el Anticristo.
La secta bergo-prevostiana, en rebelión contra Dios, en lugar de buscar la conversión del pecador, lo incita a seguir pecando.
En la secta sinodal Reinan las Puertas del Infierno; que los Padres de la Iglesia han identificado con la herejía y los vicios de la impureza sexual.
La secta sinodal es pagana, apóstata, cismática y herética.
La secta sinodal no salva, sino que conduce a la condenación eterna.
La secta sinodal pisotea la Ley Natural Divina y contradice la Palabra de Dios.
Contradice a Cristo para promover el adulterio y la sodomía.
La secta de BergoPrevostiana padece de presunción; es ególatra, se cree por encima de Dios e —inspirada por el diablo— se imagina poseer el poder de «corregir» la Palabra de Dios.
De hecho, dentro de la secta sinodal, la sodomía reina de manera suprema (como lo evidencian *Fiducia Supplicans* —que aprueba la sodomía con el adulterio y la cohabitación— y *Amoris Laetitia*, que promueve el sacrilegio eucarístico contra Cristo para confirmar en el pecado de impenitencia a los sodomitas y adúlteros).
La secta sinodal carece de las cuatro notas de la Iglesia Católica. No es *Apostólica*, pues carece de la verdadera sucesión apostólica y busca una forma de gobierno que no es jerárquica, sino horizontal. No es *Una*, pues promueve los falsos dioses de religiones falsas y niega a la Santísima Trinidad mediante la herejía del indiferentismo religioso.
La secta sinodal no tiene las cuatro marcas distintivas de la Iglesia.
No es *Católica*, sino *Sinodal*; sus adherentes rechazan explícitamente la catolicidad, aspirando cada individuo a actuar como una "cabeza" sin haber recibido las Sagradas Órdenes. No es *Jerárquica*, sino de naturaleza *marxista*; las mujeres buscan gobernar a los sacerdotes y situarse en pie de igualdad con el falso Papa, mientras que cada conferencia episcopal funciona como un cuerpo autónomo y apóstata que hace lo que le place, desafiando el Evangelio de Cristo y la sana doctrina católica. Los obispos alemanes apóstatas y pro-sodomitas —quienes ya se encuentran en cisma— permanecen unidos a esta secta sinodal.
Finalmente, no es *Santa*; por el contrario, promueve la fornicación en abierta rebelión contra la Voluntad de Dios y Su Ley Natural. En lugar de santidad, fomenta la inmoralidad sexual y el sacrilegio: actos de rebelión contra Dios y contra la obra del Espíritu Santo. El propio Bergoglio ha declarado que su "comunión de santos" incluye a blasfemos, herejes, cismáticos, apóstatas e impenitentes afines.
La secta sinodal se burla de los santos.
Por eso vemos a un siervo del diablo como Prevost que odia la santidad y promueve como "santos" a los sacrílegos sacerdotes marxistas apóstatas que se negaron a evangelizar a los pueblos indígenas, tales como un sacerdote nudista, "rojo" y depravado, que permitía a los niños indígenas tocar sus genitales.
La secta sinodal promueve el paganismo.
La secta sinodal no es romana; Pues, a través de *Traditionis Custodes*, la Iglesia Romana Tradicional está siendo perseguida; existe una ruptura entre la Iglesia de Siempre y esta secta sinodal. Ya ni siquiera poseen la excusa fabricada de la «hermenéutica de la continuidad» para intentar interpretar el Vaticano II de conformidad con la Tradición, en lugar de crear una nueva iglesia posconciliar.
De hecho, estos dos impostores —okupas y activistas homosexuales— uno de ellos, Bergoglio, vivió en un hotel gestionado por sodomitas, mientras que el otro, también activista homosexual Robert Prevost, vive con otros hombres. Como enseñó San Pablo, aquellos que promueven la sodomía también la practican.
Prevost es un hombre depravado que aprueba y «bendice» las relaciones contra natura, las cuales son aborrecidas por Dios.
La secta sinodal no es jerárquica.
Prevost se burla del Sacerdocio y del Papado instituido por Cristo
La secta sinodal no es la Iglesia que Cristo fundó, sino que es la iglesia del Anticristo.
Por consiguiente, esta secta sinodal —al pisotear la Sangre de Cristo, el único Redentor— no conduce a la Salvación, sino a la condenación eterna. Los apóstatas Bergoglio y Prevost —ambos poseedores de un pasado herético, marxista, prohomosexual y masónico que los descalifica como candidatos legítimos al papado— han fungido como dos falsos papas, elegidos por dos falsos cónclaves. Uno de esos falsos cónclaves tuvo lugar sin que el Papa Benedicto hubiera renunciado verdaderamente al papado, apoyándose en cambio en la figura antibíblica y espuria de un papa «retirado» o «emérito». El Papa Benedicto conservó el Anillo del Pescador y continuó ejerciendo como papa retirado, impartiendo bendiciones apostólicas y vistiendo como papa. Y la explicación ofrecida por «Dios» Bergoglio fue que los alemanes —siendo tan «creativos»— habían inventado esa laguna jurídica: la figura del papa *emérito*. En otras palabras: una falsa iglesia que posee falsas llaves.
Y, dada la ausencia de sucesión apostólica, todos los actos de Bergoglio son inválidos, al igual que los «cardenales» que él nombró, tales como Tucho, Cobo, Prevost y otros. El inválido cónclave de 2025 —compuesto por apóstatas, sodomitas, cismáticos y herejes— eligió al sucesor de Bergoglio o un Francisco 2.0; es decir, a otro falso papa, a un Anticristo.
Podría continuar, pues la lista de pruebas que demuestran la nulidad de estos dos impostores es extensa.