En el libro titulado "¿Por qué Dios no cura a sus amigos?", escrito por José H. Prado Flores, se explora una de las interrogantes más profundas y desconcertantes de la experiencia cristiana: la aparente falta de respuesta de Dios ante el sufrimiento de aquellos que le son más cercanos. El autor analiza cómo, a lo largo de la historia bíblica, figuras como Moisés no fueron curadas de su tartamudez, o cómo el apóstol Pablo tuvo que aprender a vivir con un "aguijón en la carne" a pesar de haber suplicado sanación en repetidas ocasiones.
Esta obra profundiza en el ministerio de Jesús, resaltando el contraste entre la rapidez con la que sanaba a desconocidos y extranjeros, y su aparente demora o indiferencia ante la enfermedad terminal de su amigo entrañable, Lázaro. A través de este análisis, se invita al lector a incursionar en el misterio de los insondables caminos de la libertad de Dios, cuya misericordia no se basa en méritos humanos ni en buenas obras, sino en su voluntad soberana.
El texto presenta modelos complementarios de intervención divina: desde la curación gratuita y a distancia, donde el enfermo no realiza ninguna acción, hasta casos donde Jesús exige la colaboración directa y el deseo explícito de vivir saludablemente. Prado Flores sugiere que, en ocasiones, Dios prefiere no actuar solo para permitir que la comunidad se convierta en un "sacramento de sanación", participando activamente al quitar las piedras de los sepulcros o desatar las vendas que impiden caminar a los demás.
En última instancia, este libro no busca ofrecer una respuesta teórica simple, sino ayudar a encontrar un significado que pueda aplicarse a la vida personal, recordándonos que cada milagro es un signo destinado a suscitar la fe y manifestar la gloria de Dios en medio de la debilidad humana.