Benedicto XVI escribió el 28 de octubre a su biógrafo Peter Seewald que dimitió en febrero de 2013 porque había padecido insomnio durante todo su pontificado, según informa el 27 de enero el sitio web Focus.de.
El “insomnio que me ha acompañado continuamente desde la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia [agosto de 2005]” fue el “motivo central” de su renuncia. Su médico personal le había recetado “medicamentos fuertes”, pero sólo funcionaron durante un tiempo.
Una mañana, durante su viaje a México y Cuba en marzo de 2012, echó mano a su pañuelo como de costumbre. Estaba “completamente empapado de sangre”, pero Benedicto no recordaba nada: “Debí tropezar con algo en el baño durante la noche y caerme”.
A raíz de este accidente, el nuevo médico personal le recetó reducir el consumo de somníferos y le recomendó solo mantener encuentros por la mañana cuando viajara al extranjero.
Benedicto XVI sabía que no podría hacer frente a la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en julio de 2013. Es por eso que planeó su renuncia para que su sucesor pudiera viajar a Brasil.
En retrospectiva, Benedicto XVI escribió que decidiría dimitir de nuevo.
Imagen: © Mazur/www.thepapalvisit.org.uk, CC BY-NC, #newsTtplfdamoq