Es necesario alertar contra los que crean confusión situando la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana
En un ambiente cultural marcado por el relativismo religioso, es necesario alertar contra los intentos de situar la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana, haciendo que la diferencia entre fe y creencia parezca relativa y creando mayor confusión entre los desprevenidos. En este sentido, resulta útil a exhortación de San Pablo: “avisar a algunos que no enseñen doctrinas extrañas, ni se dediquen a fábulas y genealogías interminables, que son más a propósito para promover disputas que para realizar el plan de Dios, fundado en la fe” (1 Tim 1, 3-4). […] Es por ello necesario identificar con precisión los elementos que pertenecen al movimiento Nueva Era, que no pueden ser aceptados por quienes son fieles a Cristo y a su Iglesia. (Pontificio Consejo de la Cultura y Pontificio Consejo para el Dialogo Interreligioso. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era, n. 4, 3 de febrero de 2003)