He visto y he testificado
18 de enero - Segundo Domingo del Tiempo Ordinario
Queridos hermanos y hermanas, Juan Bautista, en el pasaje del Evangelio de San Juan Apóstol que escuchamos el domingo 18 de enero, nos ayuda a comprender mejor la hermosa misión de los cristianos en el mundo. Ante todo, debemos "ver", con los "ojos" de la fe, el amor de Dios por nosotros en Jesús Resucitado, presente a través de su Santa Iglesia Católica, en su Palabra, en sus Sacramentos, especialmente en la Sagrada Eucaristía.
Con respecto al encuentro con Dios en su Palabra, el Papa León, en su catequesis del miércoles 14 de enero, citando el Dei Verbum, uno de los documentos más bellos e importantes del Concilio Vaticano II, recuerda que su propósito es alimentar la esperanza neo-testamentaria en el Dios que nos hace hijos y nos llama a ser semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad. Por eso el Papa nos invita a cultivar la amistad con Dios mediante la escucha de su Palabra y la oración litúrgica, comunitaria y personal. En la vida de todo cristiano, concluyó León XIV, debe haber tiempo para la meditación y la reflexión.
Solo así, queridos hermanos y hermanas, podremos ser auténticos testigos del Resucitado, ayudándolo a derretir el «hielo» de la indiferencia que aprisiona los corazones de nuestros hermanos y hermanas, con el «fuego» de su Espíritu.